Nuestro sistema alimenticio actual potencia el hambre en el mundo

El sistema alimenticio actual potencia el hambre en el mundo

Está bien documentado, nuestro sistema alimenticio actual potencia el hambre en el mundo y las desigualdades sociales. Lo que comemos y la forma de producirlo están más relacionados con la pobreza, la desnutrición y las desigualdades sociales de lo que muchos piensan.

Una gran parte de la superficie agraria del planeta (se estima que más del 50%) se destina a alimentar al ganado. Con solo el 15% de esos cereales se podría dar de comer a todo el denominado «tercer mundo». Además, esos alimentos que se destinan a engordar al ganado no constituyen la alimentación natural de estos animales. Esto les origina diversos problemas de salud que suelen tratarse con antibióticos y otros fármacos.

En el mundo se consumen al año más de 250 millones de toneladas de carne. Se estima que para producir una caloría de carne se emplean treinta calorías de alimentos vegetales. Además, producir alimentos de origen animal requiere un gran consumo de agua y otros recursos.

Según la ONU, si se redujera el consumo y la producción de carne entre un 10% y un 15%, se podría solucionar el problema del hambre en el mundo.

Es un hecho bien documentado: nuestro sistema alimenticio actual potencia el hambre en el mundo.

Gran cantidad de los recursos naturales de los países pobres son explotados para los países ricos

Una parte considerable de los alimentos vegetales que se cultivan en los países pobres son exportados y utilizados para engordar al ganado de los países ricos. Muchos países pobres no tienen acceso a gran parte de sus recursos naturales porque son explotados para los países ricos.


«Cuando viajo por el mundo veo que los países pobres venden sus cereales a occidente, mientras sus hijos se mueren de hambre. Occidente utiliza este grano para alimentar al ganado. ¿Soy el único que ve eso como un delito? Cada bocado de carne que comemos es como una bofetada a la cara de un niño hambriento».

Philip Wollen. Ex-Vicepresidente de Citybank


La agricultura industrial intensiva y el hambre en el mundo

Somos más de 7.000 millones de personas en el planeta. Según algunos expertos, la agricultura mundial podría abastecer a más de 12.000 millones de personas. Y esto, con una agricultura actual intensiva basada en el petróleo y en la necesidad de grandes extensiones de tierra. Si utilizáramos otro tipo de agricultura, más natural y que requiere menos superficie de tierra y mucho menos combustibles, esta cifra sería todavía mayor.

Esto ya se ha demostrado en los llamados «huertos forestales», de los que te hablo en el libro «Nutrición Consciente. Aliméntate de forma natural, saludable y respetuosa con el medio ambiente«. Estos huertos, donde se cultiva una gran variedad de especies en espacios más reducidos de tierra, han demostrado requerir menos recursos, mucho menos combustibles para maquinaria, menos espacio de tierras, y producir más cantidad de alimentos. Todo esto, respetando el equilibrio de la naturaleza y sus ciclos, y sin la necesidad de los peligrosos fertilizantes químicos y pesticidas.

Lo advierten los científicos: El cambio es necesario ya

El sistema actual de alimentación está provocando un gran problema de salud en el mundo. Pero es que además, es insostenible y está provocando grandes problemas de distribución de recursos, hambre y desigualdades sociales, además de graves problemas medioambientales. Alimentar a todo el planeta con productos de origen animal requeriría unas extensiones de tierra de unas cinco veces el tamaño del planeta, y dejaría sin agua a gran parte de la población.

La alimentación actual en el mundo está provocando que millones mueran de hambre y tengan dificultades para acceder a los alimentos y el agua, mientras que millones sufran de sobrepeso, obesidad y otras enfermedades y problemas de salud muy relacionados con nuestro tipo de alimentación.

Diversos expertos y científicos de todo el mundo lo vienen advirtiendo desde hace décadas: Es necesario y urgente ya un cambio en nuestra forma de producir los alimentos y en nuestros hábitos nutricionales. Una nutrición con menos alimentos de origen animal, basada en alimentos vegetales ecológicos, como las legumbres, los cereales, las frutas, los frutos secos, las semillas y las hortalizas. Este tipo de alimentación requiere muchos menos recursos como el agua y la tierra, además de no necesitar pesticidas basados en el petróleo. Todo esto supondría enormes mejoras en la nutrición y la ecología de todos los países del mundo.

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